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21.7.17

MUNDO REAL





Gran parte de mi trabajo creció y se desarrolló en los medios gráficos, diarios y revistas en donde ilustraba notas periodísticas, al fragor de las urgencias, de los cierres y todo el vértigo que es parte del periodismo.
Aunque mi formación como artista gráfico la fui forjando, mirando y estudiando a pintores, escultores o dibujantes que amaba, mas allá de épocas y modas.
Pero eran las modestas páginas de diarios y revistas mi campo de pruebas. Ahí sentía que entraba en contacto con el “mundo real”.
 Hoy esa certeza se diluye, comienzo a sospechar que “ese mundo real” era una ficción. Cuando veo como se manipula la realidad, como se escamotea descaradamente la información, para salvar los intereses mezquinos del poder.

El “mundo real” lo encuentro, paradójicamente, en algunos relatos de ficción, pueden ser Franz Kafka, Melville, Roberto Arlt quienes abren esa puerta.

15.6.17

CARLOS ALONSO






Era estudiante en Bellas Artes cuando oí hablar por primera vez de Carlos Alonso.
Muchos de mis profesores habían sido sus compañeros de estudio y rebosaban en anécdotas.
Por esos días hizo una expo en su Mendoza natal, mostró la serie del Che. Fue un cros a la mandíbula en el decir de Roberto Arlt.
 Seguramente fue mi primera gran influencia en lo que a dibujar se refiere. Si bien yo dibujaba desde antes de nacer.
Mi admiración por el troesma fue siempre alta. A veces llegaba a odiarlo, como suele suceder con quienes admiramos en exceso.
Ya instalado en baires fuimos armando una amistad.
Entre mis mejores recuerdos con el troesma guardo una tarde invernal en que me invitó a dibujar en su taller de la calle Esmeralda y Paraguay.
Fue hace muchos años, yo era un joven imberbe que recién pasaba los treinta y me sentía un jeronte, mi reloj biológico adelanta.
Esa tarde acompañados de una botella de ginebra a la que consultábamos asiduamente, nos dibujamos durante varias horas hasta que llegó la noche.
 El maestro no me mostró lo realizado, nunca supe la razón, eligió uno de los míos que le gustó y después me invitó a comer en una fonda de la calle Córdoba.

Hoy rescato estos dibujos que, no podría decir si son buenos o malos, son antes que nada un recuerdo y por eso los guardo.

1.6.17

28.5.17

MAMBO URBANO














Este domingo, ordenando las montañas de papeles acumulados en el desván de mi casa, encontré una caja con los originales de Mambo Urbano. Una serie de dibujos que publiqué a fines de los 80 en la revista Humor.
A pesar del tiempo transcurrido, los dibujos se mantienen. Tienen eso que los hace vivos. Cuando los hice ya tenía muchas horas de vuelo en mi mesa de dibujo y eso se siente.
La idea me rondó desde el primer momento que colisioné con esta ciudad fantástica, desmesurada, caótica, irreal.
Yo era el típico cabecita que con su carpeta de dibujos se perdía en las calles desconocidas, todo me parecía lejos, no podía creer el tiempo que gastaba viajando en bondis atiborrados o en el subte.
De alguna manera  Mambo Urbano fue  un lugar donde durante un par de años experimenté con el dibujo y el texto, jugando con esa conjunción de lenguajes. Probando técnicas, estilos,  inventando puestas en página que a veces eran felices y otras no tanto.
Un día le  propuse al director, Andrés Cascioli hacer un libro con todo ese material que había publicado y me dio el OK.
Me metí en el tema durante algún tiempo, rehíce páginas, armé el diagrama, todo a pedal (entonces no había todo lo que hoy  nos brindan los programas de diseño). Solo un dibujante como Andrés podía arriesgar hacer una edición tan buena como la que hicieron con Mambo.
Fue muy extraño ver el libro en todos los kioscos de Buenos Aires, todavía hoy, cuando ya se agotó, alguien aparece en la Feria del libro para que le firme un ejemplar

26.5.17

EL CUADERNO LARGO




Siempre que veo un cuaderno que me gusta lo compro, compulsivamente, no lo pienso, lo compro. Ese cuaderno puede quedar en un estante de mi biblioteca por años hasta que un día llega su turno.
Algo así me pasó con este cuaderno largo, lo encontré en una librería de Mendoza.
Me gustó ese formato, recordé la cueca larga de Nicanor Parra. Pensé hacer una historieta, pero generalmente mi pensamiento va por un sendero y mi dibujo por otro.

Estos tres dibujos, tintas y acuarelas, los rescato de ese cuaderno largo.

3.5.17

CHARLA EN EL IUPA

El año pasado estuve en Fisque Menuco (Gral.  Roca) fue en las aulas del IUPA, un lugar increíble en la Patagonia Argentina. El IUPA es una institución que nuclea a varias disciplinas artísticas, artes visuales, cine, música entre las que recuerdo. Allí estuve dando un seminario, tuve oportunidad de conocer a un grupo de gente talentosa y cálida que me brindó su espacio con generosidad.
Este video es un testimonio.

29.4.17

DELEUZE Y EL ARTE.

Deleuze y la idea de la obra de arte como acto de resistencia.

"Recuerden, el acto de la palabra en Bach, ¿qué es? Es su música, es su música que es acto de resistencia. Acto de resistencia ¿contra qué? No es el acto de resistencia abstracto, es acto de resistencia y de lucha activa contra la repartición de lo sagrado y lo profano. Y este acto de resistencia en la música culmina con un grito. Como también hay un grito en Woyzek, hay un grito de Bach: “Afuera, afuera, no quiero verlos”. Eso es el acto de resistencia. A partir de esto me parece que el acto de resistencia tiene dos caras: es humano y es también el acto del arte.

26.2.17

EL JUGUETE RABIOSO






Roberto Arlt es el mas grande!.
Cada vez que leo algo que escribió tengo esta certeza.
La literatura argentina es otra cosa después de Arlt.
 Por estos días calientes, no solo por razones meteorológicas, (ver a este presidente  fantoche que no hilvana dos palabras junto a esa Barbie vieja que tiene de primera dama, montando un show de príncipes y reyes magos para la tilinguería nacional), por estos días calientes digo, estoy dibujando este libro de mi querido Roberto Arlt.
Ilustrando, según dicen, esa palabreja que asusta a tantos plásticos de cartón.
Acá dejo unas imágenes mientras enfrío el tintero. 

12.2.17

MESA







Mi mesa es un campo de batalla, un caos, un territorio sin mapa. Cuando estoy trabajando todas las herramientas  expectantes, lápices, carbones, plumas, pasteles, acuarelas, reglas… son tantas que no alcanzo a enumerarlas.
 Comparto  esta mesa con un extraño ser, que se divierte ocultando algunas cosas cuando mas las necesito. Busco las tijeras y por mas que revuelvo no aparece…las llamo “Tijeraaaas vengan acá carajo"  y nada, hasta que me olvido, y de pronto están ahí, delante de mis ojos.

Cuando alguien me pregunta que necesita para dibujar solo se me ocurre decir lápiz y papel. Pero se que no es así, mi mesa me contradice con elocuencia, con todas estas cosas que se fueron juntando con los años. 

6.1.17

RICARDO PIGLIA




Conocí a Piglia cuando dictaba un seminario sobre Julio Cortazar y el cuento en Puán.
Poco después me propuso hacer un comic basado en su novela La ciudad ausente. Le dije que hiciéramos una experiencia gráfica, antes que una historieta, dónde mezclaría diferentes lenguajes y técnicas, le gustó la idea y así trabajamos junto con él y Pablo de Santis en esa novela gráfica.
Hubo una primera edición argentina que publicó Océano-Temas , hoy agotada.
Varios años después se reeditó en España a través del Zorro Rojo, una edición corregida, prácticamente rehíce gran parte de los dibujos. 
Nuestra amistad se fue construyendo casi sin darnos cuenta, habíamos nacido el mismo día con una diferencia de algunos años.
Muchas veces venían a casa con Beba, su compañera, o algunos otros amigos. 
Recuerdo un homenaje que le hicieron en Madrid, parábamos en el hotel Las letras, había otros escritores, después de comer el se retiraba a su cuarto porque estaba escribiendo el discurso de cierre. Puedo ver el gesto que hacía con los dedos cuando se iba, era como que escribía en una máquina invisible. Llegó el día de su disertación. El lugar estaba colmado de público, se aproximó al taburete abrió la carpeta y comenzó su charla. Fue magistral! 
Tiempo después me contó que ese momento fue catastrófico, porque al abrir la carpeta se dio cuenta que había olvidado en el hotel lo escrito durante esos días.
No hace mucho me regaló su libro El viaje de Ida, y me lo dedicó con gran esfuerzo, ya tenía mucha dificultad para escribir. Con cierto humor negro dijo que seguramente esa firma, valdría algún día una fortuna.
Recién me entero que partió, me cuesta creer en la muerte, prefiero aquello que dijo Macedonio Fernandez 
"No sé si existe Dios y no admito que haya castigos y bienaventuranzas, pero creo firmemente que la chispa que arde en nosotros no puede ser aniquilada y que tiene un destino más consolador que la caza del oro."